Su familia, formada por sus padres, William y Lone Duncan, y sus dos
hermanas Cheryl y Tricia era de clase media en Christiansted. En la
escuela, Tim era un estudiante brillante, y soñaba con convertirse en nadador
olímpico. Sus padres le apoyaban constantemente, despuntando el joven
en 50, 100 y 400 metros estilo libre, y apuntando a disputar los Juegos Olimpicos de 1992 como miembro del equipo de Estados Unidos. Sin embargo, sus sueños fueron destruidos cuando el Huracan Hugo destrozó en 1898 la única piscina olímpica que había en las Islas Virgenes, y forzando a Duncan a entrenar en el océano.
Pero pronto perdió el entusiasmo por la natación debido al miedo
mortal que tenía a los tiburones y recibió un golpe emocional muy grande
cuando su madre murió de cacer
de mama un día antes de su decimocuarto cumpleaños. Duncan no volvió a
nadar con espíritu competitivo, por lo que tuvo que cambiar de deporte,
eligiendo el baloncesto,
ayudado por su cuñado. Inicialmente sólo buscaba algo con lo que calmar
su dolor, pero pronto se convirtió en la estrella del Instituto St.
Dunstan's Episcopal y varias universidades se fijaron en él a pesar de
llevar jugando sólo desde noveno grado
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